Un diálogo resulta verosímil cuando creemos que esos personajes podrían hablar de esa manera en esa situación. Esto no significa reproducir una conversación real palabra por palabra. Un diálogo puede estar construido y, aun así, resultar natural si la forma de hablar, las reacciones y las decisiones de los personajes son coherentes con quiénes son y con lo que están viviendo.
La verosimilitud, por tanto, no consiste en copiar la realidad, sino en conseguir que el espectador crea en la realidad de esos personajes.
¿Los personajes piensan mientras hablan?
Cuando una persona habla, no siempre sabe exactamente qué va a decir a continuación. Puede improvisar, dudar, rectificar o incluso descubrir lo que piensa mientras intenta explicárselo a otra persona.
Los personajes también pueden funcionar de esta manera.
Un personaje puede comenzar una intervención en una escena teniendo muy claro lo que quiere decir y cambiar de opinión mientras habla. Puede buscar una palabra, contradecirse, darse cuenta de algo o descubrir que aquello que pensaba antes ya no es exactamente lo que piensa ahora.
Pero también puede suceder lo contrario. Un personaje puede llevar un discurso preparado, haber pensado previamente qué quiere decir o incluso haber ensayado mentalmente una conversación.
Ambas posibilidades pueden resultar verosímiles.
Lo importante es preguntarnos qué necesita ese personaje en esa situación concreta.
Si alguien se enfrenta de repente a una pregunta que no esperaba, quizá necesite pensar mientras responde. Si, en cambio, lleva días preparando una conversación difícil, puede tener perfectamente decidido qué quiere decir.
La forma en que el personaje construye su discurso también puede cambiar a medida que cambia la situación.
Los tics verbales de los personajes
Las personas tienen determinadas formas de hablar que se repiten. Utilizan determinadas palabras, expresiones o muletillas, comienzan las frases de una manera concreta o repiten ciertos términos.
Estos tics verbales pueden ayudar a construir la voz de un personaje.
Un personaje puede repetir constantemente una expresión. Otro puede utilizar siempre una determinada muletilla. Otro puede tener la costumbre de repetir parte de la pregunta antes de responder o de terminar muchas frases de una manera particular.
Estos elementos pueden hacer que su manera de hablar resulte reconocible.
Pero un tic verbal no tiene valor simplemente porque aparezca muchas veces. Si se utiliza de manera excesiva puede llamar más la atención sobre el recurso que sobre el personaje.
Por eso, no se trata de llenar los diálogos de muletillas para que parezcan reales. Se trata de encontrar aquellos rasgos de la manera de hablar que ayudan a construir la identidad del personaje.
Cada personaje debe tener su propia voz
Dos personajes pueden compartir información, objetivos o incluso una misma manera de pensar y, aun así, no deberían sonar exactamente igual.
La voz de un personaje se construye también a través de las palabras que elige, la forma en que organiza sus frases y aquello que acostumbra a hacer cuando habla.
Un personaje puede expresarse de manera directa y otro dar muchos rodeos. Uno puede utilizar un vocabulario concreto y otro recurrir a expresiones diferentes. Uno puede responder inmediatamente y otro necesitar tiempo antes de contestar.
No se trata de crear una forma de hablar artificialmente peculiar para cada personaje.
Se trata de que cada uno tenga una voz reconocible.
Una buena prueba consiste en eliminar los nombres de los personajes de una escena y comprobar si seguimos pudiendo identificar quién habla.
Si un personaje puede decir el diálogo de otro y no notamos ninguna diferencia, probablemente esas voces no están suficientemente diferenciadas.
La verosimilitud de un diálogo no depende de que cada personaje tenga una colección de muletillas o una forma de hablar llamativa. Depende de que sus palabras parezcan pertenecer a esa persona concreta.
Un diálogo puede alejarse de cómo hablamos en la vida real y seguir siendo completamente verosímil. Lo importante es que aquello que dice cada personaje resulte coherente con quién es, con lo que sabe y con la situación en la que se encuentra.

