Metacine: Qué es y ejemplos

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El metacine en un guion es una forma de contar una historia en la que el propio cine se convierte en parte de lo que se cuenta. Puede ocurrir cuando los personajes hacen una película, cuando aparece una película dentro de otra, cuando la historia reflexiona sobre la creación cinematográfica o cuando utiliza las convenciones del cine para hablar de ellas.

En otras palabras, el metacine hace que una película hable sobre el propio cine. Está relacionado con conceptos como cine dentro del cine, autorreferencialidad, metaficción o ruptura de la cuarta pared, aunque cada uno describe un fenómeno diferente.

Para un guionista, lo interesante no es simplemente introducir referencias cinematográficas en una historia, sino utilizar el propio medio como materia narrativa.

¿Qué significa metacine?

El prefijo «meta-» se utiliza para referirse a algo que toma como objeto aquello mismo a lo que pertenece. En el cine, el metacine aparece cuando una película reflexiona sobre el cine, su lenguaje, su creación, su historia, sus convenciones o su relación con el espectador.

Esta reflexión puede ser evidente, como ocurre en una historia sobre un director que intenta rodar una película, pero también puede formar parte de la propia construcción del relato. Un guion puede jugar con distintos niveles de ficción, utilizar las convenciones de un género para cuestionarlas o hacer consciente al espectador de los mecanismos mediante los que se construye la historia.

Por eso, metacine no significa simplemente «una película sobre películas». Lo importante es que el cine tenga un papel dentro de lo que la obra quiere contar.

Metacine y cine dentro del cine: ¿son lo mismo?

No exactamente.

El cine dentro del cine es una de las formas más reconocibles de metacine. Una película puede mostrar un rodaje, introducir otra película dentro de su historia o tener como protagonistas a guionistas, directores, actores o técnicos.

Pero el metacine es más amplio. Una obra puede reflexionar sobre el cine sin mostrar cámaras ni platós, por ejemplo mediante su estructura, el montaje, la relación entre realidad y ficción o la utilización consciente de las convenciones de un género.

Por eso, para un guionista resulta más útil preguntarse qué quiere contar sobre el cine que pensar simplemente en cómo introducir una película dentro de su película.

¿Cómo se utiliza el metacine en un guion?

El metacine puede integrarse en un guion de diferentes maneras. Algunas afectan directamente a la historia y otras modifican la forma en que el espectador recibe la narración.

Una historia sobre hacer una película

Una de las posibilidades más evidentes es convertir la creación cinematográfica en parte del conflicto.

El protagonista puede ser un director que intenta sacar adelante una película, un guionista que no consigue terminar un proyecto, una actriz que prepara un papel o un equipo de rodaje que tiene que resolver los problemas de una producción.

Aquí el proceso de hacer cine no es simplemente el escenario. Lo que ocurre durante la creación de la película genera acontecimientos y conflictos.

Es el planteamiento de películas como 8½, de Federico Fellini, centrada en la crisis creativa de un director, o La noche americana, de François Truffaut, que desarrolla su historia alrededor de un rodaje. O El ser querido, de Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen.

Una película dentro de otra película

Una segunda posibilidad consiste en introducir una ficción dentro de la historia principal.

Un personaje puede estar escribiendo un guion, rodando una película o viendo una obra que guarda relación con lo que le está sucediendo. Como en Volveréis, escrita por Jonás Trueba, Itsaso Arana y Vito Sanz, en la que uno de los dos protagonistas está montando una película que ha dirigido, y de la cual vemos algunas escenas entremezcladas con «la realidad» de la película. A partir de ahí, ambos niveles narrativos pueden relacionarse: la película que existe dentro de la historia puede anticipar acontecimientos, proporcionar información o convertirse en un reflejo de la historia principal.

Aquí el recurso adquiere interés cuando la ficción interior afecta a la ficción exterior y deja de ser un simple elemento de ambientación.

Utilizar las convenciones del cine

El metacine también puede construirse a través de las propias reglas cinematográficas.

Un guion puede utilizar las convenciones de un género para reflexionar sobre ellas. Una película de terror puede poner en cuestión las reglas que normalmente sigue el terror; una comedia puede hacer conscientes a sus personajes de los mecanismos propios de la comedia; un thriller puede jugar con las expectativas que el espectador ha aprendido a tener.

En estos casos, la forma de contar también habla del propio cine. Como en el caso de Blue Rai, escrita por mí junto a Pedro B. Abreu, en la que el protagonista está tan influido por las comedias románticas que emula sus leyes aplicándolas a su propia historia de amor, llevándolas a un extremo que da miedo, por mucho que la película tenga el tono de una comedia «romántica».

Hacer visible la condición de ficción

Otra posibilidad es llamar la atención sobre el hecho de que aquello que estamos viendo es una obra construida.

Aquí puede aparecer la ruptura de la cuarta pared, pero también otros recursos: personajes que comentan la narración, diferentes niveles de realidad o situaciones en las que la película pone deliberadamente en evidencia sus propios mecanismos.

La clave está en que esa conciencia de la ficción tenga una función dentro de la obra, no simplemente en producir un efecto llamativo.

Metacine y ruptura de la cuarta pared

La ruptura de la cuarta pared consiste en alterar la separación habitual entre la ficción y el espectador. El personaje puede mirar a cámara, hablarle directamente o reconocer de alguna manera su presencia.

Está relacionada con el metacine, pero no es sinónimo de él.

Una película puede ser metacinematográfica sin romper nunca la cuarta pared. Y una mirada a cámara puede utilizarse simplemente para producir un efecto cómico o narrativo.

La diferencia está en lo que hace el recurso dentro de la obra. Cuando esa conciencia del espectador o de la propia ficción sirve para explorar el lenguaje cinematográfico, sus convenciones o la relación entre la película y quien la está viendo, puede convertirse en un recurso metacinematográfico.

Metacine y metaficción

El metacine está relacionado con un concepto más amplio: la metaficción.

La metaficción aparece cuando una obra llama la atención sobre su propia construcción como ficción. En el caso del cine, esa reflexión se produce mediante las herramientas propias del lenguaje cinematográfico.

Por eso, una película puede jugar con sus niveles de realidad, mostrar cómo se construye la ficción o hacer consciente al espectador de los mecanismos narrativos que está utilizando sin necesidad de convertir a sus personajes en cineastas.

¿Es metacine una película que hace referencias a otras películas?

No necesariamente.

Que un personaje mencione una película, que una escena homenajee a un director o que un plano reproduzca deliberadamente una imagen conocida no convierte por sí mismo una historia en metacine.

Una referencia cinematográfica puede servir para definir a un personaje, situar una época, establecer un tono o crear una asociación con el espectador.

El metacine aparece cuando esa relación con el cine forma parte del significado o del funcionamiento de la obra.

Para un guionista, la cuestión no es cuántas películas aparecen mencionadas en el guion, sino qué función tiene el cine dentro de la historia.

Ejemplos de metacine

Existen ejemplos de metacine a lo largo de la historia del cine y utilizan recursos muy diferentes:

  • 8½, de Federico Fellini: utiliza la crisis creativa de un director para reflexionar sobre el proceso de creación cinematográfica.
  • La noche americana, de François Truffaut: convierte un rodaje y todo lo que sucede a su alrededor en la materia de la historia.
  • Adaptation, de Spike Jonze: lleva el proceso de escritura al centro de la película y juega con la relación entre el guionista, su trabajo y la propia película que estamos viendo.
  • El crepúsculo de los dioses, de Billy Wilder: utiliza Hollywood y la industria cinematográfica como materia narrativa.
  • Cantando bajo la lluvia, de Stanley Donen y Gene Kelly: sitúa la transición del cine mudo al sonoro dentro de la historia.
  • Sherlock Jr., de Buster Keaton: juega con la frontera entre la realidad del espectador y la ficción cinematográfica.

Estos ejemplos muestran que no existe una única forma de hacer metacine. Puede servir para hablar del proceso creativo, de la industria, de la historia del medio, de sus convenciones o de la frontera entre realidad y ficción.

¿Para qué sirve el metacine en un guion?

El metacine puede utilizarse para hablar de la creación artística, de la industria, de los géneros cinematográficos, de la relación entre autor y obra o de la frontera entre realidad y ficción.

También puede cumplir una función directamente narrativa. Una película dentro de la película puede proporcionar información; un rodaje puede generar conflictos; un personaje consciente de estar dentro de una ficción puede tomar decisiones diferentes; una convención de género puede convertirse en una herramienta para sorprender al espectador.

Por eso, el metacine no tiene por qué ser un añadido intelectual a una historia. Puede formar parte de su mecanismo dramático.

¿Cómo escribir metacine en un guion?

Antes de utilizar el metacine, conviene decidir qué quieres conseguir con él.

Puedes partir de tres preguntas:

¿Qué quiero contar sobre el cine?

¿Por qué esta historia necesita incorporar esa reflexión?

¿Qué cambia en la historia al utilizar el metacine?

La tercera pregunta es especialmente importante. Si eliminas el elemento metacinematográfico y la historia funciona exactamente igual, probablemente ese elemento todavía no está integrado en el guion.

En cambio, si el hecho de estar haciendo una película modifica el conflicto, si una ficción dentro de la ficción proporciona información esencial o si las convenciones cinematográficas condicionan las decisiones de los personajes, el recurso ya forma parte de la estructura.

El objetivo no debería ser que el espectador piense simplemente «esta película habla de películas». Lo interesante es que la reflexión sobre el cine modifique la manera en que experimenta la propia película.

Ahí está el potencial del metacine para un guionista: el cine puede ser al mismo tiempo el medio que cuenta la historia y parte de la historia que se está contando.

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