Una elipsis es la omisión de una parte de la historia que no necesitamos mostrar para que el espectador comprenda lo que está sucediendo. Puede servir para saltar en el tiempo, cambiar de espacio, acelerar una acción o, incluso, ocultar información para producir un efecto dramático.
En narrativa audiovisual, la elipsis cinematográfica permite seleccionar qué momentos de una historia llegan a la pantalla y cuáles quedan fuera de ella. Cuando escribimos un guion, esa decisión también determina qué información recibe el lector y qué tendrá que reconstruir por sí mismo.
Por eso, dominar la elipsis es una herramienta fundamental para controlar el tiempo narrativo, el ritmo, la información y la experiencia de lectura de un guion.
¿Qué es una elipsis en un guion?
En una película o el capítulo de una serie, una elipsis narrativa consiste en omitir un fragmento de la historia y pasar directamente a otro momento o situación sin mostrar todo lo que ha sucedido entre ambos.
Imagina esta secuencia:
INT. DORMITORIO – NOCHE
MARTA mete la última camisa en una maleta y cierra la cremallera.
EXT. ESTACIÓN – MAÑANA
Marta baja del tren.
Entre ambas escenas pueden haber ocurrido muchas cosas: Marta ha salido de casa, ha llegado a la estación, ha comprado un billete, ha esperado el tren y ha realizado el trayecto.
Pero ninguna de esas acciones necesita aparecer en pantalla. El espectador las reconstruye automáticamente. Esta es una de las funciones esenciales de la elipsis: eliminar aquello que no necesitamos mostrar para que la historia avance.
Tiempo real, tiempo dramático y tiempo de pantalla
La elipsis resulta más fácil de entender si diferenciamos tres conceptos:
El tiempo real: es el periodo cronológico en el que suceden los acontecimientos de la historia. Pueden ser unas horas, varios meses o incluso décadas.
El tiempo dramático: es la selección de acontecimientos que resultan relevantes para contar esa historia. Si, por ejemplo, una aventura por la jungla dura tres días, quizá nosotros solo necesitemos contar el inicio del primer día, un poco del segundo, y la parte final del tercero.
El tiempo de pantalla: es el tiempo que finalmente ocupa la película (el estándar es una hora y media) o el episodio (cuyoo estándar varía).
La elipsis permite relacionar estas tres dimensiones. Una historia puede abarcar diez años y, sin embargo, una película de dos horas puede mostrarnos únicamente los momentos que resultan significativos para el conflicto y la evolución de los personajes.
La clave, por tanto, no es preguntarse cuánto tiempo ha pasado, sino qué parte de ese tiempo necesita experimentar el espectador.
¿Para qué sirve la elipsis cinematográfica?
La elipsis tiene muchas funciones, pero todas parten de una misma idea básica: no todo lo que sucede en una historia necesita ser mostrado.
Para acelerar el ritmo
Si cada desplazamiento, espera o acción cotidiana apareciera en pantalla, el relato avanzaría con mucha más lentitud. Un personaje puede coger su coche, conducir durante veinte minutos y llegar a un hospital. Si lo importante dramáticamente ocurre cuando entra en el hospital, probablemente no necesitamos mostrar el trayecto completo, a no ser que nuestra intención fuera vivir el desasosiego del personaje por saber si un familiar está vivo o no hasta llegar al hospital.
La elipsis, si así lo preferimos, puede eliminar ese tiempo intermedio.
Para condensar el tiempo
La elipsis temporal permite realizar un salto temporal y pasar de un momento de la historia a otro sin representar todo el periodo transcurrido.
Por ejemplo:
INT. HOSPITAL. DÍA.
El médico observa la radiografía.
MÉDICO
Tendrá que volver en una semana.
Ana asiente preocupada.
INT. HOSPITAL. DÍA.
Ana entra expectante.
La historia ha avanzado siete días sin necesidad de mostrar qué ocurrió durante ellos.
Para controlar la información
La elipsis también puede utilizarse para decidir qué información dar al espectador y cuándo.
Podemos terminar una escena antes de mostrar una determinada acción y comenzar la siguiente después de que haya ocurrido. El espectador tendrá que reconstruir mentalmente qué ha sucedido.
En estos casos, la elipsis deja de ser únicamente una herramienta para ahorrar tiempo y se convierte en una herramienta narrativa:
Para crear suspense o sorpresa
Si omitimos deliberadamente una información relevante, podemos conseguir que el espectador se haga preguntas.
Por ejemplo, podemos mostrar a un personaje entrando en una habitación y cortar antes de que veamos qué encuentra dentro. La escena siguiente puede comenzar después del descubrimiento.
La información que hemos decidido no mostrar se convierte así en parte de la experiencia del espectador.
Para hacer participar al espectador
Esta es quizá una de las funciones más interesantes de la elipsis: El guion no tiene que explicarlo todo.
Cuando proporcionamos al lector la información suficiente para reconstruir lo que ha ocurrido, estamos haciendo que participe activamente en la narración. El relato puede mostrar A y después B. El espectador construye mentalmente lo que ha ocurrido entre ambos puntos.
La elipsis, por tanto, no solo elimina información. También puede crear información en la mente del espectador.
Tipos de elipsis: temporal, espacial y narrativa
Existen diferentes tipos de elipsis según qué parte de la historia se omite y qué función cumple esa omisión. Para escribir guiones, resulta especialmente útil distinguir las siguientes:
Elipsis temporal
La elipsis temporal es aquella en la que omitimos un periodo de tiempo. Como hemos visto, puede tratarse de unos minutos, varias horas, meses o incluso años.
Elipsis espacial
La acción también puede trasladarse de un lugar a otro sin mostrar el desplazamiento.
Un personaje puede salir de su casa y aparecer directamente en su lugar de trabajo. No necesitamos acompañarlo durante todo el trayecto salvo que el propio desplazamiento tenga interés dramático.
Ejemplo de elipsis espacial:
INT. CASA DE LUCÍA. MAÑANA.
Lucía coge las llaves.
Celia la mira preocupada.
LUCÍA
Tengo que hablar con él.
EXT. PRISIÓN. MAÑANA.
Lucía entra en el edificio.
Elipsis de acción
En este caso omitimos una acción o una serie de acciones que no necesitamos presenciar.
Usando el ejemplo del inicio, si un personaje tiene que preparar una maleta antes de abandonar una ciudad, podemos mostrar cómo mete la primera prenda y cortar directamente a la estación. El espectador entiende que la maleta se ha terminado de preparar aunque no hayamos mostrado cada una de las acciones necesarias para hacerlo.
Elipsis narrativa
La elipsis narrativa tiene una función relacionada con la información que recibe el espectador. Podemos ocultar deliberadamente un acontecimiento y revelarlo más adelante.
En este caso, lo importante no es ahorrar tiempo, sino controlar el momento en que el espectador descubre la información.
Ejemplo de elipsis narrativa:
INT. COCHE. NOCHE
MARTA recibe una llamada. Mira al teléfono. Su expresión cambia.
INT. CASA. NOCHE
Marta entra llorando.
Su hermano la espera en el salón.
HERMANO
¿Qué ha pasado?
Marta no responde.
Elipsis determinada e indeterminada
También podemos distinguir las elipsis según sepamos o no cuánto tiempo ha pasado.
Una elipsis determinada establece claramente el periodo transcurrido:
CARTELA: «Tres años después».
En ese ejemplo, para dar la información hemos usado una cartela, que podría ser a pantalla completa o sobreimpresionada sobre la imagen, pero también puede indicarse mediante el diálogo, un cambio evidente en los personajes (vemos a una mujer embarazada de un mes y después la vemos dando a luz) o algún elemento de la puesta en escena.
Una elipsis indeterminada, en cambio, no especifica exactamente cuánto tiempo ha pasado.
El espectador puede deducir que ha transcurrido un periodo determinado por los cambios en los personajes, el espacio o la situación, pero no necesariamente sabe si han pasado tres días, dos semanas o varios meses.
¿Cómo se escribe una elipsis en un guion?
Una de las cuestiones que más dudas genera es cómo indicar una elipsis en el formato de guion.
La respuesta es más sencilla de lo que puede parecer: una elipsis no necesita necesariamente una indicación especial. Muchas veces basta con cambiar de escena.
Por ejemplo:
INT. CASA. SALÓN – NOCHE
Laura escribe una nota y la deja sobre la mesa.
EXT. CALLE – MAÑANA
Laura se aleja con una maleta.
El cambio de escena indica que hemos pasado a otro momento y lugar. No necesitamos explicar todo lo que ha ocurrido entre ambas escenas si no resulta relevante.
Indicar explícitamente el paso del tiempo
Cuando el espectador necesita conocer con precisión cuánto tiempo ha transcurrido, podemos indicarlo directamente mediante una cartela.
Utilizar elementos de la acción
No siempre necesitamos una cartela. Podemos usar recursos visuales que indiquen el paso del tiempo.
Por poner dos ejemplos básicos, tachar un calendario o ver las rayas marcadas en la pared de una celda.
¿Hay que utilizar «CORTE A» para indicar una elipsis?
No necesariamente. Como hemos comprobado, un cambio de encabezado ya puede producir el salto.
Las transiciones como CORTE A:, FUNDE A NEGRO: o ENCADENA A: pueden utilizarse cuando tengan una función concreta, pero no es necesario escribir una transición cada vez que queremos saltar en el tiempo o el espacio.
El formato de guion no consiste en indicar absolutamente todo lo que hará la película. Consiste en proporcionar al lector la mejor información seleccionada para que imagine la película exactamente como nosotros queremos. Y esto resulta especialmente importante cuando trabajamos con elipsis.
Errores habituales al utilizar la elipsis en un guion
Explicar demasiado
Uno de los errores más de principiante es describir todo lo que ocurre entre dos momentos simplemente porque ha ocurrido. Pero que algo ocurra en la historia no significa que necesitemos mostrarlo.
Antes de escribir cualquier escena, siempre debemos preguntarnos antes: ¿necesitamos que el espectador vea esto o puede reconstruirlo por sí solo?
Omitir información necesaria
El extremo contrario también es un problema. Una elipsis funciona cuando el espectador puede comprender el salto.
Si omitimos un acontecimiento fundamental sin proporcionar ninguna pista que permita reconstruirlo, podemos generar confusión en lugar de participación.
Utilizar la elipsis para evitar un conflicto
Una elipsis tampoco debe convertirse en una manera de saltarnos un problema que el guion debería resolver.
Si un personaje se enfrenta a un conflicto y, en la siguiente escena, el conflicto simplemente ha sido resuelto sin que sepamos por qué, no estamos utilizando bien la elipsis. Éste es un error muy común en los primeros cortometrajes de alumnos.
Tener miedo a cortar
A veces el guionista conserva acciones porque teme que el salto resulte demasiado brusco.
Pero si existe una relación clara entre una escena y la siguiente, el espectador suele completar automáticamente la información intermedia. Y esto es algo que el espectador agradece, pues le hace sentir inteligente. Si, por el contrario, se lo explicamos todo, pensará que lo tratamos de incapaz.
Diferencia entre elipsis, flashback y flashforward
Aunque están relacionados, estos conceptos no significan lo mismo.
La elipsis consiste en omitir una parte del relato.
Por su parte, un flashback supone presentar acontecimientos anteriores al momento temporal en el que se encuentra la narración.
Un flashforward hace lo contrario: presenta acontecimientos posteriores al momento temporal en el que se encuentra la narración.
Cada recurso cumple una función diferente.
La elipsis y la experiencia del lector
Cuando escribimos un guion, la elipsis tiene una particularidad que a veces se pasa por alto:
El lector no está viendo todavía la película. Está imaginándola a partir de las palabras que tiene delante. Ahí es donde el formato de guion deja de ser una simple colección de normas, pues la forma en que escribimos determina qué información recibe el lector, qué información debe imaginar y cómo avanza por la historia.
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