El formato de guion es el conjunto de convenciones que utiliza la industria audiovisual para escribir una historia de forma clara, comprensible y útil tanto para quienes deben leerla y valorarla como para los profesionales que participarán en su producción. Permite identificar dónde y cuándo ocurre la acción, quién habla, qué sucede y qué información resulta relevante para el rodaje.
Pero el formato no es únicamente un conjunto de normas técnicas. También puede utilizarse para dirigir la lectura, controlar el ritmo y conseguir que el lector visualice la película mientras lee.
Qué es el formato de guion de cine
Casi todos aprendemos el formato de guion como un conjunto de normas: dónde empieza una escena, cómo se escribe un diálogo, cuándo utilizar una Voice Over o cómo indicar que dos personajes hablan a la vez.
Es un aprendizaje imprescindible. El formato estándar de guion cinematográfico constituye el lenguaje común de la industria audiovisual y permite que productores, dirección, ayudantes de dirección, departamentos de arte, fotografía, sonido o montaje trabajen sobre un mismo documento.
Gracias a sus convenciones, quienes intervienen en una producción pueden identificar rápidamente dónde ocurre la acción, cuándo ocurre, quién habla, qué sucede y qué información resulta relevante para el rodaje.
Por tanto, el formato responde a una necesidad concreta de comunicación y producción. No es una cuestión meramente estética.
Sin embargo, entenderlo únicamente de esta manera supone desaprovechar una parte importante de sus posibilidades. El formato también influye en cómo el lector recibe la historia y cómo imagina la película mientras la lee.
Cómo se escribe un guion de cine profesional
Escribir un guion profesional implica dominar varias disciplinas a la vez.
El guionista necesita manejar aspectos fundamentales de la dramaturgia, como la estructura dramática, la construcción de personajes, los diferentes esquemas de conflicto y la creación de diálogos. Pero también necesita dominar el formato profesional.
A menudo se presta mucha atención a los aspectos narrativos y poca al formato. Sin embargo, este es una de las herramientas fundamentales de la escritura audiovisual, porque es el vehículo mediante el que la historia llega a quienes deben leerla, valorarla y, eventualmente, producirla.
Dramaturgia y formato cumplen funciones diferentes, pero están relacionadas. La historia necesita una estructura, unos personajes y unos conflictos, pero también necesita una forma de llegar al lector de manera clara y eficaz.
Por eso, un guion profesional debe ser lo suficientemente claro y preciso para convertirse en una herramienta útil para la producción.
Cómo utilizar el formato para dirigir la lectura y potenciar la venta de un guion
Un guion solo llegará a convertirse en una película si antes consigue que alguien quiera producirlo. Por eso, además de ser una herramienta de trabajo para la producción, el guion funciona como un documento de venta.
Aquí es donde el formato adquiere una dimensión narrativa.
Cada decisión formal influye en la experiencia de lectura. La manera de dividir las escenas, utilizar un flashback, construir una secuencia de montaje o alternar acciones mediante un intercut modifica el ritmo con el que el lector recibe la información y la forma en que imagina la película.
Dos guiones pueden contar exactamente la misma historia y, sin embargo, generar sensaciones completamente distintas durante la lectura. La diferencia puede estar en la ejecución.
Utilizado con intención, el formato permite controlar el ritmo, dosificar la información, evitar confusiones, reforzar emociones y conseguir que el lector visualice la película.
Esto no significa convertir el formato en un ejercicio de estilo. Su función no es llamar la atención sobre sí mismo, sino ponerse al servicio de la historia.
La cuestión, por tanto, no es únicamente si un recurso está correctamente escrito, sino qué consigue cuando el lector se encuentra con él.
Cuando la experiencia de lectura mejora, también aumentan las posibilidades de que el proyecto conecte con quien debe impulsarlo.
Errores frecuentes al utilizar el formato de guion
Muchos errores de formato no se producen por desconocer una norma, sino por no comprender la función que cumple.
Entre los más habituales se encuentran confundir escena y secuencia, no aprovechar los recursos del formato para contar mejor la historia, incluir información innecesaria o errónea y aplicar las reglas de forma mecánica sin comprender por qué se utiliza cada recurso.
También es un error entender el formato únicamente como una cuestión estética.
Conocer una regla no significa necesariamente comprender cómo utilizarla. Un guionista puede escribir correctamente determinado recurso y, aun así, emplearlo de una manera que perjudique la lectura. Del mismo modo, puede aplicar todas las convenciones correctamente y desaprovechar las posibilidades narrativas que ofrecen.
La mejor forma de evitar estos problemas consiste en comprender qué efecto produce cada herramienta sobre la lectura y sobre la futura producción audiovisual.
Del formato técnicamente correcto a la experiencia cinematográfica
El formato permite que una película empiece a existir en la imaginación del lector antes de que exista físicamente.
Cuando sus recursos se utilizan conscientemente, las decisiones formales pueden ayudar a construir una experiencia de lectura en la que el lector reciba la información con el ritmo adecuado, comprenda la historia y pueda visualizar la película.
El objetivo no es que el lector sea consciente de cada decisión formal, sino que esas decisiones trabajen a favor de la historia.
Por eso, dominar el formato significa algo más que escribir un guion técnicamente correcto. Significa comprender sus convenciones y saber utilizarlas con intención.
Un formato técnicamente correcto permite trabajar con el guion.
Un formato utilizado con intención puede conseguir algo más: hacer que el lector vea la película antes de que exista.
Dicho todo esto, como ya tenemos mucho en lo que pensar mientras escribimos, está bien que un programa de escritura de guiones nos eche una mano facilitándonos la vida, en vez de estar dándonos cabezazos contra una plantilla de word. Con ese consejo termino.

