Cómo escribir diálogos en un guion según el formato profesional

Cuando un personaje habla, su nombre se escribe centrado y en mayúsculas. Debajo se coloca el parlamento y, cuando es necesario, se introduce una acotación entre el nombre y la línea de diálogo que indica el sentimiento o el tono con el que debe actuarse. Ejemplo:

«EXT. CAMPING. DÍA.

Tomás intenta clavar la primera piqueta de su tienda de campaña.

TOMÁS
(Contrariado)
Donde se ponga un hotel…»

Cuando empezamos a escribir guiones, uno de los primeros conocimientos que debemos aprender es cómo presentar correctamente aquello que dicen los personajes, según el formato estándar de guion cinematográfico.

Pero quedarse ahí es desaprovechar las posibilidades del formato de guion. Pues, según cómo se aplique, al igual que pasa al presentar un personaje en un guion, un diálogo puede ser decisivo en qué descubre el lector, cuándo lo descubre y cómo debe imaginar la escena. Y esto, cuando escribimos un guion que queremos vender, importa muchísimo.

En este artículo reflexiono sobre algunas dudas habituales entorno a cómo escribir diálogos en un guion según el formato profesional; y, al mismo tiempo, cómo aprovechar algunas de sus posibilidades para que la lectura resulte más cinematográfica.

¿Hay que escribir siempre el mismo nombre del personaje?

Sí. Una vez que hemos decidido cómo identificaremos a un personaje, debemos mantener ese nombre durante el guion.

Si nuestro protagonista se llama Enrique, pero todo el mundo le llama Quique, tendremos que decidir si en los indicadores de personaje utilizaremos ENRIQUE o QUIQUE y mantener la decisión.

El formato está, entre otras utilidades, para facilitar la lectura, no para poner obstáculos.

La excepción: cuando cambiar el nombre ayuda a contar la historia

Ahora bien, aquí aparece una de esas excepciones que me interesan especialmente.

La regla anterior deja de ser tan importante cuando mantener el nombre del personaje perjudica deliberadamente la experiencia que queremos provocar en el lector.

Imaginemos que nuestra protagonista llega a una fiesta y, entre la gente, se fija en una chica que no conoce. La observa desde lejos. Todavía no sabemos quién es, ni siquiera cómo se llama.

Podríamos presentarla inmediatamente:

«EXT. DISCOTECA. NOCHE.

María no puede dejar de observar a LUCÍA (30) que conversa divertida con dos amigas mientras espera en la cola del baño.
María observa sus ojos llenos de vida. Sus alegres labios.»

Pero, como nuestra protagonista todavía no sabe quién es esa chica, ¿no sería más interesante mantener su nombre en suspenso y hacer que el lector la descubra a la vez que nuestra protagonista?

«EXT. DISCOTECA. NOCHE.

María no puede dejar de observar a una CHICA (30) que conversa divertida con dos amigas mientras espera en la cola del baño.
María observa sus ojos llenos de vida. Sus alegres labios.
En ese instante, sus miradas se encuentran. María la desvía. La chica sonríe:

«CHICA
¿Estás esperando?

MARÍA
(Tímida)
Sí.

La chica se fija en la sonrisa de María. Le sonríe ofreciéndole la mano:

CHICA
Soy Lucía.

María, con la ilusión de quien sabe que está embarcándose en una aventura, abraza con su mano la de Lucía.

MARÍA
María.

LUCÍA
Menos mal que al final sí he venido.»

Podríamos haber escrito «LUCÍA» desde el principio, en vez de «CHICA». El formato nos lo permite y, desde el punto de vista puramente técnico, sería perfectamente correcto. Pero habríamos perdido algo. ¿No vivimos así de un modo más realista la sensación del proceso de enamoramiento, de descubrimiento paulatino de esa chica llamada Lucía?

Y eso es lo importante: estamos utilizando una decisión de formato para producir un efecto narrativo, una experiencia viva.  

Cómo escribir diálogos de personajes que hablan al mismo tiempo

El formato profesional también contempla que dos personajes hablen simultáneamente.

Podemos presentar sus nombres uno junto al otro y colocar debajo sus respectivos parlamentos. Imaginemos que dos personajes están jugando a ver si uno lee en la mente del otro el tipo de comida que le apetece. A la de 3: 3, 2, 1…

CLAUDIA NICOLÁS

¡Sushi! ¡Burguer!

Si son más de dos los personajes que intervienen a la vez, conviene facilitar la comprensión mediante la descripción de acción antes de que se produzca el alboroto. No hace falta convertir la página en un jeroglífico.

Cómo escribir diálogos de un grupo de personajes que dice lo mismo

Cuando un grupo de personas dice exactamente lo mismo, podemos identificarlo mediante un único identificativo.

Por ejemplo:

«MANIFESTANTES
¡No a los fondos buitre! ¡No a los fondos buitre!»

Esto resulta especialmente útil cuando queremos transmitir una sensación de masa. Pero ¿qué ocurre cuando los miembros del grupo hablan al mismo tiempo y cada uno dice algo diferente? Tenemos varias posibilidades.

Podemos condensarlo:

«CIUDADANOS AFECTADOS
¡¿Dónde está la ayuda?! / ¡Nos habéis dejado solos! /
¡Sois unos inútiles! / ¡Fuera, FUERA!»

La solución es rápida y transmite bastante bien el caos. Pero también podemos individualizar las intervenciones:

«CIUDADANO AFECTADO 1
¡¿Dónde está la ayuda?!

La alcaldesa intenta responder, pero…

CIUDADANO AFECTADO 2
¡Nos habéis dejado solos!

Las venas del hombre se hinchan mientras la alcaldesa retrocede.

CIUDADANA AFECTADA 1
¡Sois unos inútiles!

CIUDADANA AFECTADA 2
¡Fuera, fuera!»

Las dos opciones son correctas. La segunda, sin embargo, nos permite introducir acciones y reacciones entre las distintas intervenciones para generar más caos e in crescendo.

Y aquí vuelve a aparecer una cuestión que me parece mucho más importante que aprenderse una regla:

¿Qué opción hace que esta escena se lea mejor?

Saber responder a esta pregunta es la diferencia entre conocer el formato profesional, y saber aprovecharlo.

Y es que el error de muchos guionistas noveles es no ser conscientes de que existe un modo de usar el formato cuando el guion va a producirse, y otro diferente cuando queremos venderlo. Cada fase tiene sus necesidades y, por tanto, sus decisiones ganadoras.

Cómo escribir diálogos cuando el personaje no aparece en pantalla

Hasta ahora hemos supuesto que cuando aparece el nombre de un personaje, éste está en pantalla. Pero no siempre es así.

Podemos encontrarnos, básicamente, con tres situaciones:

  • el personaje está en pantalla y lo vemos;
  • está físicamente en la escena, pero no aparece en el encuadre;
  • ni siquiera está presente físicamente en la escena.

Para estas situaciones contamos con distintos indicadores.

Voz en off u OFF

Utilizamos «(OFF)» cuando no vemos al personaje, pero su voz forma parte de la realidad de la escena.

Por ejemplo:

«EXT. CAMPING. DÍA.

Tomás intenta clavar una piqueta.

TOMÁS

Donde se ponga un hotel…

SALVA (OFF)

¡Te estoy oyendo!

Tomás mira hacia un árbol.

De detrás del tronco aparece Salva, cerveza en mano.

SALVA

No me des las vacaciones, haz el favor.

Cuando Salva habla, todavía no lo vemos. Su voz, sin embargo, procede de ese mismo espacio.

También puede suceder con una persona que habla desde detrás de una puerta o con alguien que está al otro lado de un teléfono dentro de la escena. En estos casos podemos escribir «SALVA (OFF)» o «SALVA (VOZ EN OFF)»

Las dos formas son comprensibles. Personalmente, pensando en la fase de venta, prefiero no llenar el guion de terminología innecesaria. Cuanto menos tenga que pensar el lector en el propio documento, más fácil será que se concentre en la película que estamos intentando hacerle imaginar.

Off Screen (O.S.), Off Camera (O.C.)

En algunos programas y manuales encontraremos también los términos ingleses Off Screen (O.S.) y Off Camera (O.C.).

Son dos términos que significan lo mismo, solo que O.S. se usa en cine, y O.C. en televisión. Indican, en esencia, que la voz procede de alguien que no vemos.

En el día a día de la industria hispanohablante podemos encontrar estas expresiones, especialmente cuando trabajamos con formatos o programas que proceden del modelo anglosajón, pero no es lo habitual.

Voz en off y Voice Over: diferencias en un guion

Aquí conviene detenerse porque son dos conceptos que se confunden con bastante frecuencia.

La voz en off es de origen diegético: pertenece a la realidad de la escena aunque no veamos al personaje que habla.

La Voice Over, en cambio, es una voz superpuesta, de procedencia extradiegética, que se incorpora a las imágenes desde fuera de la realidad de la escena. Puede ser la voz de un narrador, la de uno de nuestros propios personajes, o cualquier otra opción a la que llegue nuestra creatividad.

En la práctica profesional, los términos pueden mezclarse en conversaciones de trabajo. No sería extraño que un director llamase «off» a algo que técnicamente corresponde a una Voice Over. Pero nosotros debemos dominar nuestro propio lenguaje, pues así es como conseguiremos expresarnos mejor. Es decir, transmitir mejor al papel lo que tenemos en la cabeza.

¿Cómo indicar una voz que procede de la televisión o de la radio?

Aquí podemos encontrarnos con una situación muy habitual. Imaginemos que un personaje está en el salón y una presentadora habla desde el televisor. ¿Cómo indicamos la voz de la presentadora?

Si estamos viendo la televisión cuando habla, «PRESENTADORA». 

Si no la estamos viendo porque la cámara está, por ejemplo, enfocando a otro personaje, «PRESENTADORA (OFF)»

Lo importante es que el lector entienda desde dónde procede ese sonido para saber cómo debe imaginarlo.

Cómo utilizar el formato del diálogo para dirigir la experiencia del lector

Y aquí llegamos a la parte que, para mí, hace que todo lo anterior resulte realmente interesante.

Podríamos pensar que escribir diálogos consiste simplemente en colocar correctamente el nombre de quien habla y debajo aquello que dice. Pero el formato permite hacer algo más: Puede administrar la información. Y eso es clave al contar cualquier historia: 

Puede decidir cuándo descubrimos quién habla. Puede crear una pregunta. Puede retrasar una respuesta. Puede modificar el ritmo con el que atravesamos una escena. El formato, por tanto, puede convertirse en una herramienta de suspense, de punto de vista, de ironía dramática.

Y cuando nuestro objetivo es vender un guion, eso tiene una consecuencia evidente: No queremos que quien lo lee tenga simplemente la sensación de haber entendido una historia. Queremos que tenga la sensación de haberla visto.

Errores frecuentes al escribir diálogos en un guion

Algunos de los errores más habituales relacionados con el formato de los diálogos son:

  • cambiar el nombre del personaje sin motivo;
  • escribir dos puntos después del nombre;
  • confundir voz en off y Voice Over;
  • utilizar incorrectamente OFF, O.S. u O.C.;
  • abusar de las acotaciones;
  • dificultar la lectura con terminología innecesaria;
  • revelar información antes de tiempo.

El último es, quizá, el más interesante. Porque algunos errores de formato no son solamente errores técnicos, sino errores de experiencia de lectura.

El formato también forma parte del diálogo

Como hemos visto, aprender cómo escribir diálogos en un guion según el formato profesional no consiste únicamente en memorizar dónde colocar cada elemento. Eso es lo primero. Después viene lo interesante:

Cuando conocemos las reglas podemos empezar a utilizarlas con intención. Y ahí el formato deja de ser una simple convención profesional para convertirse en una herramienta de venta.

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