Los sueños, las pesadillas, las ensoñaciones y las alucinaciones permiten mostrar imágenes que no pertenecen a la realidad objetiva de la historia.
Aunque se trata de recursos diferentes desde el punto de vista narrativo, en el formato profesional se indican prácticamente del mismo modo.
Qué son los sueños, las pesadillas, las ensoñaciones y las alucinaciones
Un sueño muestra aquello que un personaje está soñando.
Una pesadilla es un sueño con un contenido negativo o angustioso.
Una ensoñación muestra aquello que un personaje imagina mientras permanece despierto.
Una alucinación funciona de forma similar a una ensoñación, pero normalmente está asociada a una percepción negativa o peligrosa de la realidad. También puede utilizarse para representar los efectos de determinadas drogas cuando esas imágenes se presentan como una alteración de la percepción.
Cómo se indican en un guion profesional
Los sueños, las pesadillas, las ensoñaciones y las alucinaciones se indican igual que los flashbacks y los flashforwards.
Cuando afectan únicamente a una escena, pueden marcarse directamente en la propia etiqueta de escena.
Cuando abarcan varias escenas, lo habitual es indicar claramente su inicio y su final:
Se inicia una ensoñación:
EXT. ZOOLÓGICO. NOCHE.
Clauda busca la salida cuando topa de frente con la jaula de un tigre. el chirriar de su puerta abriéndose atrae su mirada: es el propio tigre quien la está abriendo con su mirada clavada en la niña…
INT. ZOOLÓGICO. JAULA TIGRE. NOCHE.
…
INT. ZOOLÓGICO. TRIPA DEL TIGRE. NOCHE.
…
Fin de la ensoñación.
De este modo evitamos repetir la misma información en cada una de las escenas que forman parte del recurso.
Cuándo conviene indicarlos y cuándo ocultarlos
La opción más segura suele ser indicar al lector que está entrando en un sueño, una pesadilla o una ensoñación.
Sin embargo, existen casos en los que el efecto dramático depende precisamente de ocultar esa información.
Si queremos que el lector descubra más tarde que aquello que estaba leyendo no pertenecía a la realidad de la historia, podemos evitar la indicación inicial. En ese caso resulta fundamental que, cuando el recurso termina, quede perfectamente claro que lo que acabamos de ver era un sueño, una pesadilla, una ensoñación o una alucinación.
De lo contrario, la lectura puede resultar confusa.
Cómo utilizar estos recursos para dirigir la imaginación del lector
Los elementos oníricos no siempre tienen que construirse como una realidad completamente separada.
En ocasiones puede resultar más eficaz mezclar la realidad y la imaginación del personaje.
Cuando la intención es mostrar que un personaje confunde ambas realidades, puede ser más interesante introducir elementos imaginados dentro del espacio real que trasladar la acción a un nuevo escenario.
En esos casos, el formato puede contribuir a que el lector experimente esa misma confusión controlada que vive el personaje. La clave no está en señalar constantemente que se trata de una ensoñación o una alucinación, sino en asegurarse de que el lector comprenda con claridad cuándo abandona ese estado y regresa a la realidad.
Porque, como ocurre con cualquier otra herramienta del formato, lo importante no es aplicar una norma de forma mecánica, sino utilizar el recurso de la manera que mejor sirva a la experiencia de lectura que queremos provocar.
Este recurso forma parte del lenguaje profesional del formato de guion. Si quieres comprender cómo encaja dentro del conjunto de herramientas utilizadas por la industria audiovisual, consulta la guía sobre el formato de guion de la industria hispanohablante.

