El montaje paralelo es un recurso narrativo que consiste en alternar dos o más acciones que suceden al mismo tiempo, normalmente para generar tensión, anticipación, expectativa o contrapunto. Para escribirlo en un guion no existe una única fórmula: podemos alternar directamente las escenas sin indicarlo cuando la simultaneidad resulta evidente, señalar «MONTAJE PARALELO» en la etiqueta que agrupa las distintas acciones o marcar explícitamente su inicio y final cuando la secuencia es extensa.
Profundicemos:
¿Qué es un montaje paralelo?
El montaje paralelo en cine (al que no hay que confundir con un intercut pese a sus similitudes) es uno de los recursos más eficaces para generar tensión, anticipación y expectativa en una historia. Lo vemos constantemente en cine, pero también es una herramienta muy útil durante la escritura del guion.
Y aquí aparece una idea que atraviesa toda esta web: el formato no solo sirve para organizar la futura producción de una película. También puede ayudarnos a dirigir la experiencia de lectura de quien tiene el guion entre las manos.
Por eso, cuando hablamos de montaje paralelo, no basta con preguntarse cómo se escribe correctamente. También conviene preguntarse qué efecto produce cada opción en la imaginación del lector.
Si tienes dudas sobre cuándo dos acciones pertenecen a escenas diferentes, puede interesarte entender cuándo cambia una escena en un guion.
¿Para qué sirve un montaje paralelo?
Aunque las posibilidades son muy amplias, suele utilizarse para aumentar la tensión dramática. El lector conoce información que uno o varios personajes desconocen y, a medida que las acciones avanzan en paralelo, espera el momento en que ambas líneas terminen cruzándose.
Imaginemos que un personaje llega a casa sin saber que alguien armado se encuentra dentro. Si alternamos la llegada del personaje con los movimientos del intruso, la tensión nace precisamente de esa diferencia de información.
Un montaje paralelo puede utilizarse para:
- Generar tensión.
- Crear anticipación.
- Mostrar acciones simultáneas.
- Construir ironía dramática.
- Aumentar el ritmo narrativo.
- Mostrar un contrapunto.
- Transmitir simbolismo.
- Hacer que el lector espere el encuentro entre dos líneas de acción.
Un ejemplo de montaje paralelo de contrapunto sería cuando en Grease vemos a Danny Zuko contar a sus amigos que durante el verano tuvo un lío intrascendental con una chica y, en paralelo, vemos a esa chica, Sandy, relatar a sus nuevas amigas que han vivido un amor puro y romántico.
La utilidad concreta dependerá de la historia, pero en todos los casos comparte una característica: obliga al lector a relacionar lo que sucede en distintos lugares al mismo tiempo.
Cómo escribir un montaje paralelo en un guion
No existe una única manera de indicar un montaje paralelo.
De hecho, distintas soluciones pueden transmitir exactamente la misma información y, sin embargo, producir sensaciones de lectura diferentes.
Opción 1: no indicarlo explícitamente
La solución más sencilla consiste en alternar las escenas sin señalar que se trata de un montaje paralelo.
Cuando la simultaneidad resulta evidente por el contexto, el lector suele comprender automáticamente la relación entre ambas acciones.
Es una opción limpia y discreta.
Opción 2: indicar «MONTAJE PARALELO» en la etiqueta que englobará los dos lugares donde ocurren sendas acciones
Podemos señalar desde el principio que vamos a alternar varias acciones simultáneas en una sola etiqueta de escena: «MONTAJE PARALELO: INT. SALÓN/DORMITORIO. NOCHE.»
La principal ventaja de esta opción es la claridad. El lector entiende inmediatamente qué tipo de construcción narrativa está leyendo.
Además, permite agrupar acciones que suceden simultáneamente sin necesidad de repetir constantemente información que el lector ya ha comprendido.
Opción 3: marcar el inicio y el final del montaje paralelo
Cuando la secuencia es especialmente larga, puede resultar útil indicar explícitamente dónde comienza y dónde termina el montaje paralelo.
De este modo todas las escenas quedan agrupadas dentro de una misma unidad fácilmente identificable.
Es una solución especialmente útil cuando el montaje paralelo se prolonga durante varias páginas o engloba numerosas escenas.
Un recurso adicional: «CORTA A»
A cualquiera de las tres opciones anteriores podemos añadir la transición «CORTA A» entre las distintas escenas. No constituye una forma independiente de escribir un montaje paralelo, sino un recurso complementario.
La información que recibe el lector sigue siendo la misma, pero la sensación de lectura cambia. Los saltos entre acciones se perciben con más intensidad y el ritmo suele resultar más rápido y urgente.
Por ese motivo, «CORTA A» puede resultar especialmente útil cuando queremos aumentar la tensión o transmitir una sensación de precipitación, independientemente de cuál de las tres soluciones anteriores estemos utilizando.
Cómo elegir la mejor forma de escribir un montaje paralelo
Las opciones anteriores son válidas. La diferencia no está en la información que transmiten, sino en la experiencia de lectura que generan:
Algunas producen una lectura más fluida; otras remarcan el ritmo; otras facilitan la comprensión cuando la secuencia es compleja.
Por eso la pregunta importante no es cuál es la opción correcta, sino cuál sirve mejor a la intención de la secuencia:
Si la simultaneidad se entiende fácilmente, quizá no haga falta indicar nada. Si la secuencia es compleja, puede ser conveniente explicitar el montaje paralelo. Y si buscamos una sensación de mayor urgencia, siempre podemos reforzar cualquiera de esas soluciones mediante el uso de «CORTA A».
¿Debe un guion de venta utilizar el mismo montaje paralelo que un guion de producción?
Aquí aparece una cuestión especialmente interesante.
Un guion destinado a producción debe facilitar el trabajo de todos los departamentos implicados en la película. En cambio, durante la fase de venta, la prioridad es que el lector experimente la historia de la forma más clara y atractiva posible. Ésta es una de las razones por las que considero que el formato puede convertirse en una herramienta de venta.
Eso no significa ignorar las necesidades de producción, sino entender que, antes de existir un rodaje, existe una lectura. Y una lectura más fluida puede ayudar a que el proyecto llegue precisamente a esa fase de producción.
Por eso, en determinadas circunstancias, puede tener sentido simplificar algunas indicaciones para favorecer la experiencia de lectura, siempre que la comprensión de la escena no se vea afectada.
Diferencias entre montaje paralelo y montaje alterno
Hay escuelas que enseñan que el montaje paralelo y el montaje alterno no son lo mismo. Para ellas, el montaje alterno sería a lo que estamos llamando en este artículo montaje paralelo; y el montaje paralelo sería cuando se alternan dos o más escenas, pero sin que ocurran al mismo tiempo, de modo que el montaje alterno crea tensión o contrapunto, mientras que el paralelo asocia ideas más simbólicas, temáticas o conceptuales.
La realidad es que, en mis años de experiencia en la industria, el término «montaje paralelo» se usa para ambas intenciones.
Errores frecuentes al escribir un montaje paralelo
Uno de los errores más habituales consiste en asumir que el lector comprenderá automáticamente la simultaneidad cuando ésta no está suficientemente clara.
También es frecuente caer en el extremo contrario y sobreexplicar cada cambio, interrumpiendo innecesariamente el ritmo de lectura.
Otro problema habitual es no establecer correctamente dónde se encuentra cada personaje. Cuando el lector tiene que esforzarse para orientarse, deja de concentrarse en la tensión de la secuencia.
El objetivo no es demostrar que conocemos una técnica determinada. El objetivo es que el lector pueda seguir la historia sin esfuerzo.
El formato como herramienta para construir tensión
El montaje paralelo demuestra muy bien una idea que considero fundamental: El formato no es únicamente una herramienta técnica.
Las distintas formas de escribir una misma secuencia pueden producir experiencias de lectura diferentes: urgencia, claridad, tensión in crescendo.
Por eso, cuando entendemos el formato únicamente como un conjunto de normas, aprovechamos solo una parte de su potencial. Cuando empezamos a utilizarlo para dirigir la imaginación del lector, el formato deja de limitarse a organizar una película futura y empieza también a ayudar a venderla.
Si quieres profundizar en esta forma de entender el formato, puedes consultar la guía completa sobre el formato de guion de la industria hispanohablante.

