Cómo presentar un personaje en un guion según el formato profesional

¿Cómo se presenta un personaje en un guion?

Tanto si escribimos una novela como un guion, saber cómo presentar un personaje en una historia es fundamental. Sin embargo, el formato de guion tiene unas convenciones propias para presentar un personaje ficticio ante el lector.

La presentación de personajes en guion se hace dentro de las descripciones de acción. Es ahí donde el lector conoce por primera vez al personaje y recibe la información necesaria para imaginarlo correctamente.

Pero aunque pueda parecer una cuestión puramente técnica, según la forma en que presentamos a un personaje influye directamente en la experiencia de lectura.

Cómo escribir el nombre de un personaje en un guion

La norma más extendida consiste en escribir el nombre del personaje en mayúsculas la primera vez que aparece. Las mayúsculas funcionan como una presentación visual que ayuda al lector a identificar que se trata de un personaje nuevo.

Ese nombre que indiquemos durante su presentación será el mismo que utilizaremos a lo largo del resto del guion. El objetivo es que el lector pueda identificar al personaje sin esfuerzo y sin generar dudas innecesarias.

Cómo describir un personaje en un guion

Una de las dudas más habituales entre quienes empiezan a escribir es cómo describir un personaje ficticio en una historia para cine.

La descripción de personaje en un guion incluye dos elementos: la edad y aquellos rasgos físicos o elementos de vestuario que realmente resultan relevantes para la historia.

La clave está en seleccionar únicamente la información que aporte algo al lector. Si un personaje viste de manera normal y su ropa no tiene importancia dramática, probablemente no sea necesario describirla. En cambio, si su aspecto físico o su vestuario nos ayudan a comprender mejor quién es, sí merece la pena incluirlo.

Si buscas descripciones de personaje de guion o ejemplos de descripción de personaje, comprobarás que los guionistas suelen seleccionar únicamente los rasgos que aportan información relevante a la historia.

Un error frecuente en la descripción de personajes consiste en acumular detalles irrelevantes, como si fuera una ficha exhaustiva. Conviene centrarse únicamente en aquello que ayude al lector a imaginar correctamente al personaje o que tenga relevancia narrativa.

Por ejemplo, decir que un personaje lleva vaqueros y una camiseta suele aportar muy poco. En cambio, indicar que aparece vestido de novia en mitad de una oficina o con un uniforme militar en una fiesta sí puede ayudarnos a entender mejor quién es o qué está ocurriendo.

La personalidad no se describe: se muestra

La descripción física puede explicarse directamente en su presentación. La personalidad tenemos que transmitirla a través de las acciones del personaje. Primero porque las acciones revelan mucho más sobre un personaje que cualquier lista de adjetivos. Segundo, porque no decirlo explícitamente nos obliga a encontrar acciones con las que demostrar su carácter.

El formato como herramienta para presentar personajes

Existen tres escuelas respecto al uso de las mayúsculas en los nombres de los personajes:

Algunas defienden que el nombre debe mantenerse siempre en mayúsculas dentro de las descripciones de acción. Otras consideran que basta con utilizar las mayúsculas durante la primera aparición. Las hay que abogan por que se ponga en mayúsculas el nombre la primera vez que aparece en cada una de las escenas en que participa.

La primera opción facilita el trabajo de producción y desglose. La segunda suele favorecer una lectura más fluida, ya que evita que las mayúsculas interrumpan constantemente la sensación de estar imaginando una película. La tercera es algo intermedio.

Personalmente, cuando escribo un guion , mi objetivo primordial es venderlo, de ahí que prefiera la segunda opción. Si el proyecto entra en producción, siempre habrá tiempo para adaptar el formato a las necesidades del equipo.

Esta diferencia entre escuelas ilustra una idea que atraviesa mi forma de entender no solo la presentación de personajes, sino todo el formato de guion: muchas decisiones aparentemente técnicas también afectan a la experiencia de lectura:

Por ejemplo, imaginemos que una protagonista se fija en una desconocida durante una fiesta. Si todavía no sabe quién es, quizá tampoco nos interese que el lector lo sepa. Cuando ambas se presenten más adelante, el descubrimiento se producirá simultáneamente tanto para ella, como para el lector-espectador. En esos casos, ocultar inicialmente el nombre deja de ser una cuestión técnica para convertirse en una decisión narrativa. Y, así, el formato de guion se eleva a herramienta de venta.

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