Cómo vender un guion de cine: por qué el formato puede vender mejor tu historia

Si buscas cómo vender un guion a una productora, a plataformas o a cadenas, encontrarás siempre recomendaciones muy parecidas: escribir una buena historia, preparar un buen pitch, conseguir contactos, participar en laboratorios o presentar el proyecto a las productoras adecuadas.

Todos esos consejos son útiles. De hecho, algunos resultan imprescindibles. Sin embargo, todos parten de una misma premisa: que el guion ya está preparado para ser leído.

Y ahí es donde, en mi opinión, aparece el problema.

Antes de preguntarnos quién va a leer nuestro guion, merece la pena plantearse una cuestión previa: ¿es capaz el propio documento de convencer a quien lo lee? Porque la venta de una película no empieza cuando conseguimos una reunión. Empieza mucho antes, cuando alguien abre la primera página.

¿Qué hace que un guion se venda?

No existe una única respuesta. Un buen guion necesita una historia sólida, personajes memorables, un conflicto bien construido y, por supuesto, llegar a las personas adecuadas en el momento adecuado.

Pero todos esos factores tienen algo en común: dependen de que alguien continúe leyendo.

Antes de existir una película, existe una lectura. Productores, plataformas, televisiones, actores o comités de subvenciones toman sus primeras decisiones leyendo un documento. No ven la película. La imaginan.

Por eso, la primera venta que debe conseguir un guion no es la de un proyecto cinematográfico, sino la de su propia lectura.

¿Qué busca un productor cuando lee un guion?

Aunque cada lector tiene sus propios criterios, todos comparten una expectativa: quieren sentir que merece la pena seguir pasando páginas.

No buscan únicamente comprobar si la historia funciona. Buscan descubrir si quien la ha escrito sabe contarla.

Es perfectamente posible encontrar una buena idea narrada de forma plana. Del mismo modo que una historia sencilla puede convertirse en una lectura absorbente cuando está escrita con precisión.

La diferencia no siempre está en lo que ocurre. Muchas veces está en cómo se hace vivir al lector aquello que ocurre.

¿Por qué un buen guion no consigue convencer?

Éste es uno de los problemas más frecuentes.

En clase me ocurre a menudo. Un alumno entrega una comedia y, durante la lectura, no aparece una sola sonrisa. Otro escribe un thriller que nunca genera tensión. Entonces llega la explicación habitual: «Cuando lo rueden los actores funcionará.» Ese mismo alumno puede preguntarme a la semana siguiente: «¿Cómo se vende un guion en España?» Igual que en cualquier otro país: no dando la respuesta anterior.

Quizá sea cierto. Pero antes de llegar al rodaje habrá que convencer precisamente a las personas que decidirán si ese rodaje llega a existir.

Y esas personas solo cuentan con una herramienta para juzgar el proyecto: la lectura.

¿Qué papel tiene el formato en la venta de un guion?

Cuando se habla del formato de un guion, casi siempre se hace desde un punto de vista técnico. Cómo escribir un encabezado de escena, dónde colocar un diálogo, cómo presentar un personaje, o qué información debe contener una descripción.

Todo eso es necesario.

Lo que, en mi opinión, suele pasarse por alto es que el formato también puede convertirse en una herramienta narrativa.

Cada decisión influye en el ritmo de lectura, en la claridad con la que el lector imagina las escenas y en la intensidad con la que experimenta la historia. Es decir, el formato no solo organiza una futura película. También puede ayudar a construir la experiencia de leerla, incluso con pequeños pero importantísimos detalles como no hacer spoiler al escribir.

Y si esa experiencia mejora, también aumentan las posibilidades de que el guion consiga convencer.

Cómo utilizar el formato para vender mejor tu historia

Durante mucho tiempo entendí el formato igual que la mayoría de los guionistas: un conjunto de normas que convenía respetar para escribir de manera profesional.

Sigo pensando que dominar esas normas es imprescindible. Pero hoy me interesa mucho más una segunda pregunta: ¿cómo puedo utilizar el propio formato para que quien lea el guion tenga la sensación de estar viendo la película?

Ésa es la perspectiva desde la que están escritos los artículos de esta categoría.

No para explicar únicamente cómo se utiliza cada elemento del formato, sino para explorar cómo puede ayudarnos a conseguir que un guion deje de ser solo un documento técnico y se convierta en una auténtica experiencia de lectura.

Porque, cuando eso ocurre, el formato deja de limitarse a organizar una película. Y empieza también a venderla. Sobre esto comparto mis conocimientos en la guía sobre El Formato de guion de la indsutria hispanohablante.

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