Existe un error de formato de guion muy habitual que debilita muchas escenas: adelantar en la descripción de acción una información que el lector está a punto de descubrir por sí mismo.
Cuando ocurre, la escena pierde sorpresa, el siguiente diálogo o la siguiente acción se vuelven redundantes, y la lectura resulta menos cinematográfica. Es un fallo frecuente en guionistas principiantes.
Cuando la descripción de acción hace spoiler al diálogo
Uno de los casos más habituales ocurre cuando describimos la reacción de un personaje antes de que éste replique.
Imaginemos que un personaje realiza una propuesta inesperada. Si la descripción de acción ya nos informa de que la otra persona se enfada al escucharla, el diálogo pierde parte de su fuerza. El lector ya sabe cuál será la reacción.
Es diferente escribir que un personaje se enfada a causa de una frase que permitir que el lector descubra ese enfado a través de la respuesta que viene a continuación. La información es la misma. La experiencia de lectura no.
Por qué este error debilita una escena
Este error genera varios problemas:
- Elimina la sorpresa.
- Convierte el diálogo en una repetición de algo que ya sabemos.
- Reduce la tensión dramática.
- Hace que el lector sea más consciente de estar leyendo un texto.
En otras palabras: la escena sigue transmitiendo la misma información, pero lo hace de una manera menos eficaz.
Cómo escribir una descripción de acción que mantenga el interés del lector
La solución es escribir nuestras descripciones de acción con cuidado de no estar haciendo spoiler de lo que sucederá inmediatamente, y dejando así que el diálogo o la acción terminen de revelar y completar la información.
El formato de guion como herramienta para vender una historia
Antes de existir una película, existe una lectura. Productores, directores, actores, plataformas y lectores profesionales toman decisiones a partir de un documento. No ven la película. La imaginan.
Por eso, cualquier decisión de formato que ayude al lector a descubrir la información en el momento adecuado contribuye a que la experiencia de lectura resulte más cinematográfica.
Y ahí es donde el formato deja de ser únicamente un conjunto de normas técnicas para convertirse en una herramienta narrativa capaz de influir en cómo se vive la historia durante la lectura. Y, por lo tanto, a la venta del guion.

